Quién es “El cocinero”, el policía del grupo táctico preso por fusilar a un docente: la postal de la Argentina que duele

¡Maldición cocinero, mueve el trasero!“, le ordena -para motivarlo al estilo militar- Robert De Niro a Cuba Gooding Jr. en una de las más recordadas escenas de Hombres de Honor (2000), la película donde el actor, ganador de un premio Oscar personificando al primer buzo afroamericano de la Marina de Estados Unidos, intenta caminar con su pierna izquierda amputada y una prótesis debajo de la rodilla, tras sufrir un accidente.

Este apodo, “El cocinero”, por el supuesto parecido con Cuba Gooding Jr., fue el que le pusieron al policía Matías Alejandro Vizgarra Riveros (23) sus compañeros de la promoción que egresaron de la Escuela de Policía “Juan Vucetich”, sede Coronel Julio S. Dantas, en Camino Centenario, en Berazategui, cerca del Parque Pereyra Iraola.

La película "Hombres de honor" fue protagonizada en 2000 por Robert de Niro y Cuba Gooding Jr.

Pero Vizgarra Riveros no actuó para nada como un “hombre de honor”. Este domingo a la mañana quedó detenido por asesinar de cinco balazos en Virrey del Pino, La Matanza, a Cristian Eduardo Pereyra, un docente de 39 años, papá de una nena de 3, que intentaba ganar unos pesos más como chofer de la app de viajes DiDi y así juntar para el alquiler que debía renovar en mayo.

Un policía -cuya misión es proteger y servir a los ciudadanos- matando para robar un Chevrolet Corsa modelo 2008 y dos celulares de morondanga. Un maestro -cuya función es educar- de remisero. Una triste y demoledora radiografía de la Argentina de hoy, del mundo del revés.

Cristian Eduardo Pereyra, con el líder de su banda favorita, Catupecu Machu, Fernando Ruiz Díaz.

Vizgarra Riveros, con 18 años, fue el último de la lista de graduados aquel 26 de abril de 2021, con el número 202 y el legajo 430.468, en una escuela donde, según le contaron a Clarín algunos de los que se formaron allí, las autoridades políticas se preocupan más en “meter cantidad y no calidad”.

Con el grado de oficial, el flamante policía arrancó directamente a trabajar en un grupo especializado de la Policía bonaerense: la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI), creada en 2017 para intervenciones rápidas y de alto riesgo. Lo hizo en la base de Puente 12.

El oficial Matías Alejandro Vizgarra Riveros (23) mató al docente para robarle y se fue a trabajar a la UTOI, un grupo táctico de la Bonaerense.

En esa misma camada egresó Santiago Miguel Oleksiuk, quien tenía 27 años cuando fue acribillado a balazos el lunes 5 de enero pasado, a la madrugada, durante un operativo contra los narcos que copan la villa 18, en San Martín.

Se trata del territorio donde sigue mandando un temible personaje, a pesar de estar preso en una cárcel federal y con la salud deteriorada por un cáncer de próstata: Miguel Ángel “Mameluco” Villalba. Sí, el mismo que naufragó en su insólito plan de ser intendente, allá por 2011. Otra postal de nuestra Argentina.

Como en este país es un deporte nacional encontrar parecidos y ponerles apodos al 100% de sus ciudadanos, los camaradas de Vizgarra Riveros decidieron bautizar como “El cocinero” a Vizgarra Riveros. Él llevaba el sobrenombre sin problemas.

El documento del egreso como policía de Matías Alejandro Vizgarra Riveros (23).

“Dentro de lo que yo conocí, parecía una buena persona y se podía dialogar bien con él. No era un chico que llamara la atención, sino más bien de perfil bajo, bien dado y respetuoso“, revela a Clarín uno de sus compañeros, que -por razones obvias- prefiere no dar a conocer su identidad.

Otros policías de la cursada que fueron consultados optaron por huir despavoridos: “No, no puedo hablar, disculpá”, fue la respuesta que más se repitió.

El fusilamiento del docente

Era domingo de madrugada (alrededor de las 3.45) cuando el oficial pidió el viaje desde la aplicación DiDi en su celular, para ir a su trabajo, desde Mariano Acosta (Merlo). En la autopista Presidente Perón y la ruta nacional 3, ya en Virrey del Pino, sentido a Ezeiza, el viaje llegó a su fin y allí, no se sabe por qué, los dos se bajaron del auto.

Lo que sí se sabe es que Vizgarra Riveros fue su último pasajero y que le descerrajó cinco tiros al docente con su pistola reglamentaria Bersa calibre 9 milímetros. La víctima sufrió una agonía con su cuerpo literalmente agujereado (tenía nueve orificios: cuatro de entrada y salida, más otro en el que la bala quedó alojada adentro).

El Chevrolet Corsa del docente Cristian Pereyra, modelo 2008.

Cuando llegó la Policía tras el aviso al 911, respiraba. “Estoy segura de que mientras agonizaba habrá estado llorando y pensando en su hija“, se conmueve una de sus dos hermanas (Brenda Anahí y Victoria Verónica, también maestras).

Cristian era el mayor de tres hijos, fanático de Catupecu Machu y de los fierros, de ir al picódromo con su Fiat 128 que él mismo preparaba con su papá José Eduardo. Se había separado de la mamá de Olivia, pero acordaron una tenencia compartida.

“Lo mató y se fue a trabajar a la UTOI”, se indigna una de ellas. El Corsa apareció abandonado en las calles Coronel Espejo y El Airampu, de Ciudad Evita, a unas 10 cuadras de la base de Puente 12. En el baúl había varios objetos de Olivia, la hija de la víctima: su mochila, una patacleta, una sillita.

El docente Cristian Pereyra y sus dos hermanas, con su papá, para el Día del Padre.

Eran las seis de la mañana cuando le informaron del hecho al fiscal Arribas. Es el mismo que prefiere que lo llamen por su segundo nombre (Adrián) y no por el primero (Carlos), un profesor de jiu jitsu y judo que en 2011 armó, con un grupo de profesionales, la Unidad Temática de Homicidios Dolosos.

Esta fiscalía no para nunca y cuenta con más del 90% de sus expedientes resueltos, como el triple crimen narco de Florencio Varela que tuvo como víctimas a tres mujeres: Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15).

Las víctimas del triple crimen narco de Florencio Varela.

Arribas enseguida sospechó del policía, de sus inconsistencias e incoherencias en sus dichos espontáneos, sin llegar a tomarle declaración. Mientras estaba en la escena y escuchaba todo, iba pidiendo medidas.

“Me mandé una cagada“, contó otro integrante de la UTOI que le dijo su colega cuando lo acompañó hasta la comisaría 1ra. de San Justo. Dichos que Vizgarra Riveros luego no solo no repitió frente al fiscal, sino que hasta los desmintió de manera informal.

Santiago Miguel Oleksiuk (27), el policía del grupo UTOI asesinado al allanar un bunker narco en la villa 18, en San Martín.

Y al día siguiente, ya como imputado por “homicidio agravado por el empleo de arma de fuego y criminis causa“, cuya pena en expectativa es prisión perpetua, se negó a declarar, asistido por una abogada particular.

Pero los indicios son contundentes: la última inspección de su pistola Bersa TPR9, número de serie 13-L65603, hace menos de un mes, marca que tenía 13 cartuchos.

En la escena del crimen había cinco vainas servidas. ¿Cuántos cartuchos quedaban en el cargador? Sí, ocho. Además, la marca y el modelo de ambos eran idénticas.

El dolor de la familia de la víctima. Foto: Antonio Becerra.

Arribas mandó a detener el mismo domingo al acusado, que fue desafectado de inmediato por Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense, y comenzó a trabajar en las pericias con la Policía Federal. Se le hizo la prueba de dermotest y se analizará su teléfono, pero tiene la suerte echada.

Lo que habrá que desentrañar es algunas preguntas: ¿Actuó solo o con algún cómplice? ¿Cómo se entiende la saña de ejecutar de cinco balazos a un docente por un robo menor? ¿Solo porque era corpulento y se resistió?

El reclamo de justicia por Cristian. Foto: Antonio Becerra.

Cuando la escuela a la que asistió el oficial cumplió 65 años, en febrero de 2023, el ministerio posteó: “Saludamos a sus integrantes quienes con dedicación, vocación y profesionalismo cumplen una loable tarea educativa que enorgullece y engrandece a la Policía de la provincia de Buenos Aires“.

No es el primer integrante de la UTOI que cae acusado de cometer delitos. Y no hay que remontarse mucho tiempo atrás para encontrar un antecedente: a fines de enero pasado detuvieron a un oficial subteniente por liderar una banda que asaltó un supermercado chino en la zona de Malvinas Argentinas con la pistola que le proveyó la fuerza. Tampoco dio la talla de lo que se dice un “hombre de honor”.

Fuente: www.clarin.com

Artículos Relacionados

Volver al botón superior